El avi Boss.

Entró con 1 año en una protectora y vivió allí 12, toda su vida.

 

Miedoso, desconfiado, tímido. Boss tenía una mirada que te derretía el alma y te llenaba la razón de preguntas. No entendemos porqué nadie se fijó en él. Delgado, con poca musculatura en sus patas traseras hubo que raparle entero de los nudos que tenía, imposible cepillarlo.

 

Hubo que enseñarle todos los sonidos de un hogar humano ya que los desconocía, era superior a él el flash de las cámaras, los que no conocía no podían mirarle a los ojos.

 

Vino sin esterilizar. En una situación en la que el perro del vecino pasó a nuestra casa vimos a un Boss que con sólo un gruñido y su gesto corporal le dejó muy claro al otro perro que defendería su guarida, que no su manada. Era muy amigo y bien avenido con Zeus, curiosamente no se conocían, lo hicieron al llegar aquí juntos. Era su maestro, le observaba mucho, si Zeus hacía algo Boss pensaba que también podría confiar en hacerlo a pesar de intervenir humanos. Al final pudimos hasta limpiarle los oídos, se dejó manipular por nosotros bastante para el poco tiempo que lo tuvimos.

 

La primera vez que pudimos acariciarlo fue delicatesen para el alma, un trabajo de contener la emoción que nos enseñó el gran Boss.

 

No nos dio tiempo a hacer todo que queríamos haber hecho por él, su corazón una noche de verano no pudo más, se fue a la mañana siguiente en silencio, sin molestar a nadie, como era él. 

 

Tuvo seis meses dignos, querido, respetado y con la calidad de vida que merecía.

Versión para imprimir Versión para imprimir | Mapa del sitio
© Asociación Esperanza Dogs