El avi Gucci.

Ciego, viejo y con una supuesta epilepsia, según nos dijeron.

 

Llegó siendo un trapo viejo que nos demostró valentía aunque te falte un sentido, que la vida es dura para todos pero hay que vivirla y que con el miedo no se va a ningún sitio.

 

Es una espina clavada, parecía que se supiera en el origen que había algo más y no se nos advirtió. La epilepsia no era tal sino una consecuencia de un tumor cerebral supuestamente. Seguro que fue este movito por el que lo abandonaron. Un sábado en cuestión de horas tuvimos que decidir por su vida al no cesar de tener ataques cada media hora. 

 

Un maestro de la vida que duró muy poco tiempo aunque se fue en paz, le vimos jugar con nosotros y coger las rutinas de la manada.

 

Dejó una huella muy marcada en el corazón de muchos, porque en poco tiempo enseñó a los humanos que los avis son tan maravillosos como adictivos.

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